Para detectar y tratar desprendimiento de retina con membranas epiretinianas, agujeros gigante o diálisis y aguejeros en la mácula.
Para resección de bridas o vítreo incarcerado o remosión de remanentes capsulares.
En tiempos pasados, el cristalino, se extraía, con una incisión grande, trayendo por consiguiente, posibles complicaciones trans operatorias.El post operatorio era más lento en su evolución pero los resultados aun son muy buenos.
En la actualidad, la faco emulsificacion, con incisión pequeña, de 2 a 3 mm es el procedimiento por excelencia. Es un método quirúrgico, de ultrasonido con aspiración y fragmentación del cristalino cataractoso, y con inserción de lentes plegables, dando resultados excelentes y un post operatorio muy rápido en cuanto a agudeza visual. Actualmente para la presbicia, se están empleando lentes intra oculares para visión lejana, intermedia y visión cercana. En estos casos, se tiene que escoger, muy bien al paciente, para que los resultados sean de primera calidad. Explicar muy bien al paciente los objetivos y objetivos de la cirugía y sus alcances, es decir, tener una buena comunicación con el paciente.
Cirugía de los músculos extra oculares para alinear el eje ocular y con una relativa buena a moderada agudeza visual.
Se realize en rescidiva con plastía de conjuntiva resecando ésta de la porción superior del globo.
Resección de absceso palpebral crónico por medio de incisión y curetaje.
Obstrucción naso lacrimal en que se canaliza y se desobstruye el obstáculo presente.
Resección con anestesia local del tejido degenerado.
Procedimiento que se emplea botón corneal del donador sano para reemplazar la cornea dañada o enferma utilizando múltiples suturas.
Separación de la retina neural del epitelio pigmentario retiniano subyacente.
El desprendimiento regmatógeno implica la presencia de un desgarro retiniano. Es más frecuente en los miopes, después de la cirugía de catarata y tras traumatismos oculares.
El desprendimiento no regmatógeno (desprendimiento sin roturas en la retina) puede deberse a tracción vitreorretiniana (p. ej., retinopatías proliferativas como en la diabetes y en la anemia falciforme) o a trasudación de líquido al espacio subretiniano (p. ej., en uveítis intensas, especialmente en el síndrome de Vogt-Koyanagi-Harada, o en tumores coroideos primarios o metastásicos).
Síntomas, signos y diagnóstico
El desprendimiento de retina no produce dolor. Los síntomas precoces comprenden la visión de cuerpos flotantes oscuros o irregulares, las fotopsias o la visión borrosa. Al progresar el desprendimiento, el paciente nota cómo una cortina o un velo va cubriendo su campo visual. Si se afecta la mácula, la agudeza visual disminuye drásticamente.
La oftalmoscopia directa puede mostrar irregularidades en la retina y una elevación bullosa de la misma, con los vasos sanguíneos oscurecidos. Es precisa la oftalmoscopia indirecta con depresión escleral para detectar las roturas periféricas.
Si una hemorragia vítrea oculta la retina -especialmente en miopes, en operados de catarata o tras traumatismo ocular-, debe descartarse la presencia de un desprendimiento de retina mediante ecografía en modo B.
Tratamiento
Aunque al principio suelen ser localizados, los desprendimientos debidos a roturas retinianas pueden extenderse y afectar a toda la retina si no se tratan con prontitud. Todo paciente con sospecha o diagnóstico de desprendimiento de retina debe ser valorado urgentemente por un oftalmólogo.
En el desprendimiento regmatógeno hay que hallar todos los agujeros de la retina y sellarlos mediante láser, diatermia o crioterapia. Se debe realizar una indentación escleral permanente, a veces acompañada de drenaje de líquido subretiniano. Las roturas anteriores sin desprendimiento pueden sellarse mediante criopexia transconjuntival, y las roturas posteriores con fotocoagulación. Más del 90% de los desprendimientos regmatógenos pueden ser reaplicados quirúrgicamente. Si los desgarros se sitúan en los dos tercios superiores del ojo, los desprendimientos simples pueden tratarse mediante retinopexia neumática.
Los desprendimientos no regmatógenos debidos a tracción vitreorretiniana pueden tratarse mediante cirugía intravítrea; los desprendimientos trasudativos por uveíts pueden responder a la corticoterapia sistémica. Los tumores coroideos primarios (melanomas malignos) pueden requerir enucleación, aunque en ocasiones es posible recurrir a la irradiación o a la resección local; los hemangiomas coroideos pueden responder a la fotocoagulación localizada. Los tumores coroideos metastásicos (los sitios primarios más frecuentes son la mama, el pulmón y el tracto gastrointestinal) suelen responder a la radioterapia.
Cirugía efectuar de drenaje o bypass para salida del humor acuoso con iridectomía. Traberculectomia ó válvulas de Ahmed para casos complicados de glaucoma en que las otras terapias han fallado.